Archivo | diciembre, 2011

El derecho de los autores

26 dic

José Vicente Pascual González – Blogs


Guillermo Altares
26/12/2011
Blog Papeles Perdidos
Hace unos años, justo con el cambio de siglo, estalló una polémica en Francia cuando un numeroso grupo de creadores y profesionales del mundo de la edición reclamaron el derecho a cobrar un canon por los libros que se prestasen en bibliotecas. Se escudaban en que la ley de propiedad intelectual lo permitía. Hasta 288 autores amenazaron con retirar sus obras de las bibliotecas si la norma no se aplicaba y planteaban muchas soluciones: que las bibliotecas pagasen a los autores de sus presupuestos, que fuesen los propios usuarios, con un precio mínimo, excluyendo a parados y estudiantes, que el Estado aumentase las subvenciones. El sistema se puso en marcha en 2003 y los beneficios se distribuyen a través de las sociedades de autores. Actualmente, 27 países tienen algún tipo de sistema de pago para sus bibliotecas públicas, entre ellos Suecia, Dinamarca, Alemania y España, donde los escritores cobran a través de Cedro. En todos los casos, el objetivo es el mismo: la solidaridad con los profesionales del mundo del libro.

La polémica fue enorme, similar a la que se ha montado en España con la ley Sinde, que podría pasar a convertirse en Ley Wert ya que el nuevo ministro de Educación y Cultura se mostró favorable a esta norma hace un año en las páginas de este diario. “Envueltos en la bandera de la libertad de expresión, la lucha contra los oligopolios culturales, la resistencia frente al imperio americano o hasta el derecho al acceso a los bienes culturales, nadie explica cuál es el fundamento que obliga a santificar el expolio de la creación cultural e intelectual a sus creadores”, escribió José Ignacio Wert en aquel entonces. Los argumentos que se escucharon en Francia en el año 2000 fueron muy similares. El gran novelista francés de origen español Michel del Castillo -sobre él afirmó Manuel Vázquez Montalbán que tenía “una enorme y dolorida memoria”- llegó a escribir un ensayo sobre el tema, Droit d’auteur (Derecho de autor), en el que reivindicaba algo que parece obvio: si los escritores no pueden vivir de su trabajo no podrán escribir o tendrán que escribir al dictado de otros. Tan sencillo como esto. El autor de Tanguy argumentaba durante casi 200 páginas y explicaba, entre otras muchas cosas, que sólo un 3% de los escritores viven exclusivamente de la escritura.
Tras el gatillazo que dejó aparcada la Ley Sinde en el último minuto, estos días la polémica ha vuelto a resurgir en España desde de que la escritora Lucía Etxebarría dijese que iba a dejar la literatura debido al pirateo que sufren sus obras. Las reacciones en las redes sociales fueron, en algunos casos, salvajes y en todos desproporcionadas. Curiosamente, desde hace semanas se mueve en twitter una etiqueta llamada gratis no trabajo, en contra de las empresas que ofrecen a los periodistas un empleo no remunerado. No sé por qué nadie unió los puntos. Gratisnoescribo no es una mala etiqueta.

No deja de extrañarme que este debate se haya planteado con el antiguo argumento de Apocalípticos e integrados, entre un mundo viejo y uno nuevo, entre unos carcas recalcitrantes que pretenden que la gente cobre por su trabajo y unos modernos brillantes que se abren a un mundo nuevo. “No hay que luchar contra el mundo viejo, ni siquiera hay que debatir con él. Hay que dejarlo morir en paz, sin molestarlo”, escribía el periodista Hernán Casciari en su revista digital, Orsai, en un artículo que se ha difundido ampliamente en las redes. “No hay que debatir con él, porque gastaríamos energía en el lugar incorrecto. Hay que usar esa energía para hacer libros y revistas de otra manera; hay que volver a apasionarse con leer y escribir; hay que defender a muerte la cultura para que no esté en manos de abuelos gagá. Pero no hay que perder el tiempo luchando contra el abuelo. Tenemos que hablar únicamente con nuestros lectores”.

Es verdad que a veces me siento como José Sacristán en El viaje a ninguna parte, defiendo entre recuerdos inventados un mundo que tal vez esté condenado a desaparecer, pero sinceramente no lo creo. Ni creo que los que defendemos los derechos de autor estemos gagá ni que ese mundo nuevo incluya que no se pague a los creadores. Tampoco entiendo el fondo de la polémica, no puedo entenderlo, es una especie de debate entre Escrivá de Balaguer y Christopher Hitchens sobre Dios. No puedo comprender qué tiene de malo que un autor tenga derechos morales y económicos sobre su creación, que pueda cobrar por su trabajo. Y no estamos hablando sólo del autor.

Seguramente circulan por la red estupendas traducciones wiki y libres del fardo viejuno del copyright de Guerra y Paz. Como soy muy ignorante, no las conozco. El clásico de Tolstoi me ha proporcionado uno de los grandes momentos de placer literario de mi vida y se lo debo a un veterano editor, Mario Muchnik, y a una veterana traductora, Lydia Kúper (fallecida este año). Muchnik es un viejo profesional del libro y empaquetó una obra maestra, desde la cubierta con un dibujo de Eduardo Arroyo, hasta el peso del papel (el menor posible para leer mejor un volumen tan considerable) y las infinitas y minuciosas correcciones, hasta, naturalmente, la traducción en sí. ¿De verdad es una indecencia que cobren por su trabajo? ¿Es tan grave, con la que está cayendo, que el Gobierno trate de sacar una ley para tratar de frenar el pirateo (España es uno de los países más piratas del mundo, según datos de la Industria)? No puedo entenderlo, pero tal vez es como si tratasen de explicarme la existencia de un dios digital. Ya existe una ley que protege los derechos de autor, el problema es que los nuevos medios digitales la ha convertido en obsoleta porque no se puede aplicar.

Es un tópico decir que el cine no acabó con el teatro y que la televisión tampoco acabó con el cine, el vídeo no mató a la estrella de la radio. Pero el DVD acabó con el VHS y el CD con el vinilo (aunque haya resucitado un poco) y el mp3 tiene pinta de acabar con el CD; aunque eso no afecte a la música en sí. Cobrar por su trabajo garantiza la libertad e independencia de los creadores, les da más tiempo para escribir y para vivir de su trabajo, los derechos de autor permitieron a los creadores empezar a independizarse de los príncipes. Los que roban en la red no lo hacen para repartirlo entre los pobres, lo hacen para no pagar cuando, además, la red de bibliotecas públicas, el bolsillo, los e-book permiten acceder a contenidos a precios más que razonables o directamente gratis. Y luego están los derechos morales. ¿Tiene derecho una web neonazi a distribuir los libros que quiera diciendo que son propaganda neonazi aunque no lo sean? ¿O el autor de esas obras tiene derecho a decidir que su obra sea retirada de ese fango?

No es la primera vez ni será la última que este debate inunde nuestra sociedad. Me gustaría que fuese el definitivo. Pero lo dudo. No creo que los defensores de los derechos de autor sean monjes empeñados en seguir copiando a mano manuscritos cuando el invento de Gutenberg ya circulaba por Europa. Son defensores del mundo del libro y de su delicado ecosistema. ¿Debe modernizarse? Seguramente. Y lo hará. Pero, para ello, necesitan seguir ganándose la vida con su trabajo. Además, como me dijo una amiga que trabaja en el mundo editorial: “No es una cuestión sólo de dinero, lo que está en juego es el valor y el respeto que una sociedad tiene hacia la creación individual”. ¿De verdad es tan grave tratar de defender eso a través de una ley?

Los diez cómics del 2011

18 dic

José Vicente Pascual González – Blogs

La Razón – 18/12/2011

Madrid – Laura Serrano-Conde/Efe

El 15 M, el manga y la novela gráfica han ayudado a que el tebeo se consolide en España en 2011. Aunque los maestros del género coinciden en que todavía queda mucho camino por recorrer, lo cierto es que el cómic está ya muy presente en las librerías españolas y al alcance de un público cada vez más variado.

Estos son diez de los cómics más destacados de este año:

- “Plaza Elíptica” (Ediciones Ponent). Es la séptima entrega de las aventuras del popular Capitán Torrezno y ha sido la gran triunfadora del año al alzarse con el Premio Nacional de Cómic 2011. A través de este personaje, un hombre solitario y triste que pasa sus días bañado en alcohol, el historietista donostiarra Santiago Valenzuela reflexiona sobre temas controvertidos como filosofía o religión.

- “Némesis” (Panini). ¿Qué pasaría si el hombre más poderoso e inteligente fuera un villano? No hay quien pueda con él, no tiene rival. Él es Némesis, el protagonista del nuevo cómic del guionista Mark Millar y el dibujante Steve McNiven, conocidos por historias como “Kick-Ass” o “Civil War”. Un cómic rompedor, ganador del premio a la Mejor Obra Internacional en la feria Expocómic 2011, y que ha vendido 13.000 ejemplares en 3 meses.

- “Ultimate Comics. Thor” (Panini). Una novela gráfica de Jonathan Hickman y Carlos Pacheco, ganador del premio al Mejor Dibujante Nacional en la pasada edición de la feria Expocómic. “Ultimate Comics. Thor” ha vendido 11.000 ejemplares e invita a los amantes del tebeo a viajar al pasado para conocer por fin cuál es el origen del dios nórdico, un secreto celosamente guardado hasta ahora.

- “Cinco mil kilómetros por segundo” (Sins entido). Ganadora del premio a la mejor novela gráfica de 2011 en el Salón Internacional del Cómic de Angoulême (Francia), la obra es una adaptación libre de la novela de Arthur Schnitzler. El excelente manejo que hace el italiano Manuele Fior (“La señorita Else”) de la paleta de colores convierte a esta novela en una auténtica joya visual.

- “Memorias de un hombre en pijama” (Astiberri). Paco Roca, Premio Nacional de Cómic 2008, se ríe de la estupidez humana en este desternillante relato autobiográfico, que publicó en el periódico valenciano Las Provincias a modo de tiras cómicas de marzo de 2010 a julio de 2011 y que ahora recopila para seguir provocando la carcajada a miles de personas.

- “Viñetas para una crisis” (Mondadori). El genio indiscutible del humor gráfico, Andrés Rábago García, El Roto, retrata con ironía la crisis económica mundial en esta recopilación de sus mejores viñetas en el diario El País. Un libro sobresaliente que comienza con un tsunami inmobiliario y acaba con un esperanzador “oscurece, por lo tanto amanecerá”.

- “Yes we camp! Trazos para una (r)evolución” (Dibbuks). Casi 50 periodistas, escritores, intelectuales y maestros del cómic como Sergio Bleda, Enrique Flores, Paco Roca o Carlos Giménez ponen su talento al servicio del movimiento 15-M en este libro que recupera el espíritu de incertidumbre y malestar que se vivió en España durante los días previos a las pasadas elecciones municipales.

- “Bakuman” (Norma Editorial). Es la nueva saga manga de los creadores de la revolucionaria “Death Note”, los japoneses Tsugumi Ohba y Takeshi Obata. Aunque los dos primeros números se publicaron en 2010, este año han salido al mercado las cinco siguientes entregas. Es el cómic manga que habla sobre el manga, una auténtica revolución que ha vendido miles de copias en todo el mundo.

- “Habibi” (Astiberri). Craig Thompson vuelve a sumergirse en el mundo del cómic para presentar “Habibi”, una novela gráfica imprescindible y desgarradora que ha vendido más de 5.000 ejemplares y que traslada al lector a un mundo de desiertos y harenes, para contar la historia de Dodola y Zam, dos esclavos refugiados unidos por el azar.

- “Los Garriris” (Sins Entido). El dibujante Javier Mariscal recopila los dibujos que durante la década de los setenta hizo para publicaciones como El Rollo Enmascarado o El Víbora, y los rescata ahora en esta colección, la más íntima y personal del artista.

La ceremonia de los Nobel se escribió en sueco con el premio al poeta Tranströmer

10 dic

José Vicente Pascual González – Blogs

Estocolmo, 10 dic (EFE).- La ceremonia de los Premios Nobel en Estocolmo se escribió, hoy más que nunca, en sueco con la entrega del galardón de Literatura al poeta Tomas Tranströmer, que fue saludado con una cerrada ovación y que protagonizó los momentos más espontáneos del acto.
Desde su silla de ruedas, Tranströmer, aquejado de una apoplejía, fue el protagonista de la parte más emotiva de la ceremonia, cuando llegó al centro del escenario para recoger su Nobel, un honor que ningún sueco recibía desde hacía 37 años.
El rey Carlos Gustavo de Suecia saludó cariñosamente al poeta, de 80 años, en el momento de hacerle entrega de la medalla y el diploma que le acreditan como Premio Nobel de Literatura 2011.
En ese momento los 1.570 invitados dedicaron una cerrada ovación al poeta, a la que se sumaron la reina Silvia, la princesa heredera Victoria, su esposo, el príncipe Daniel, y el príncipe Carlos Felipe.
Tranströmer regresó a su sitio entre el resto de los premiados, pero no por ello dejó de centrar la atención de la sala.
Mientras sonaba un fragmento de “Rosamunde”, de Franz Schubert, el poeta sintió curiosidad por ver la medalla y el diploma y pidió a sus colegas que le ayudaran a abrir el estuche y la carpeta para poder contemplarlos.
Unos pequeños momentos que se escaparon al protocolo en el Konserthuset (Sala de Conciertos), donde la sobriedad fue la nota dominante de una ceremonia en la que los galardonados no pronuncian palabra y en la que cada una de las categorías es presentada por un representante de la academia correspondiente.
En el caso de Tranströmer el encargado de la presentación fue el profesor Kjell Espmark, que destacó que se trata de “uno de los muy pocos escritores suecos con influencia en la literatura mundial” y citó pasajes de algunos poemas, como “Carrillón” o “Schubertiana”, cuajados de las “brillante metáforas” e imágenes que le caracterizan y con referencias a su otra gran pasión, la música.
Pero aunque la ceremonia tuvo en Tranströmer a su protagonista absoluto, el rey Carlos Gustavo hizo entrega también de los galardones de Física, Química, Medicina y Economía.
Durante el discurso inaugural, el presidente del Consejo de la Fundación Nobel, Marcus Storch, destacó que para hacer frente a los desafíos que vive la Humanidad, como la crisis financiera o el cambio climático, son necesarias la ciencia y la creatividad, que dependen, entre otros factores, de la educación.
Pero sus primeras palabras fueron para mostrar el “gran pesar” con el que habían recibido la noticia de la muerte de uno de los Nobel de Medicina de este año, Ralph M.Steinman.
Esta es la primera vez que se da un galardón póstumo, y ha sido posible porque el fallecimiento del médico canadiense no se conoció hasta después de anunciarse el premio. Storch agradeció a la esposa de Steinman, Claudia, su presencia en la ceremonia para “honrar la memoria de su marido”.
Durante su discurso, Storch recordó que “la Humanidad está haciendo frente a importantes desafíos” como “los graves problemas” causados por la crisis financiera y el aumento de la deuda, los problemas medioambientales o la pobreza.
Para encontrar soluciones, apunto, es necesaria la ciencia, pero también la creatividad, además de una buena educación, pues “un sistema escolar que funcione correctamente es necesario para el desarrollo de la sociedad y la libertad del individuo”.
Tras la introducción de Storch fueron entregados los premios. Primero el de Física para Saul Perlmutter, Brian Schmidt y Adam Riess por descubrir que el Universo se expande cada vez más deprisa.
El de Química a Dan Shechtman por el descubrimiento de los cuasicritales. El profesor Sven Lidn destacó de él su tenacidad para enfrentarse a la “verdad establecida”, pues en un primer momento la comunidad científica creyó que estaba equivocado.
En el área de la Medicina los premiados fueron Steinamn, Bruce Beutler y Jules Hoffmann por sus descubrimientos sobre el sistema inmunitario humano. Y Thomas Sargent y Christopher Sims recibieron el Nobel de Economía por “sus investigaciones empíricas sobre las causas y efectos en la macroeconomía”.
La ceremonia, que se cerró con el himno nacional sueco “Du gamla, Du fria” (Vieja y libre tierra), estuvo jalona de interludios musicales con obras de Giacomo Puccini, Franz Schubert y Franz Lehár a cargo de la Real Orquesta Filarmónica de Estocolmo.
Como manda la tradición, la sala estaba adornada con flores que cada año proceden de la localidad italiana de San Remo, donde tal día como hoy murió Alfred Nobel en 1896.
En esta ocasión, los colores elegidos fueron blanco y amarillo, para lo que se emplearon más de 25.000 flores y hojas, entre ellas rosas de Navidad blancas, lirios gloriosos y amaryllis.
Carmen Rodríguez

El director de «La verdad de Soraya M» rodará la novela de Anne Rice sobre la infancia de Jesús

7 dic

José Vicente Pascual González – Blogs
religionenlibertad.com
Cyrus Nowrasteh, que dirigió la película “La Verdad de Soraya M”, sobre la lapidación a una mujer en un país islámico, protagonizada por Jim Caviezel (Jesucristo en “La Pasión” de Mel Gibson) será el director de una película que adapte la primera novela de la serie sobre Jesucristo que está escribiendo Anne Rice, famosa por sus novelas de la saga de Lestat el Vampiro.

La misma Anne Rice fue quien se lo propuso al cineasta después de ver “La Verdad de Soraya M”, según adelanta Variety.com.

Anne Rice ya fue la guionista de “Entrevista con el Vampiro”, película dirigida en 1994 por Neil Jordan basada en sus novelas de Lestat, protagonizada por Tom Cruise, Brad Pitt, Antonio Banderas y una Kirsten Dunst aún niña. Menos éxito tuvo la película Reina de los Condenados, de 2002, que adaptaba otras dos novelas de la serie.

“Potencial para ser un clásico”

La película, centrada en la infancia de Jesucristo (a partir de la novela “El niño judío”, de Rice) estará financiada por la productora 1492 Pictures, propiedad de Chris Columbus, y también con dinero de CJ Entertainment.

“Esta película tiene potencial para ser un clásico del cine, una película que toque a todas las edades, en todo el mundo, y estoy orgulloso de formar parte de esta increíble producción”, afirma Columbus.

Atea y escritora de novelas eróticas y de terror

Anne Rice dejó la fe católica cuando tenía 18 años, abrazó un ateísmo militante y se hizo famosa con sus novelas de vampiros, además de una serie de novelas eróticas.

Contestataria y antisistema, volvió a la fe católica en 1998, poco antes de la muerte de su marido.

En 2002, ya viuda, estando en oración en la iglesia “me di cuenta de que la mayor cosa que podía hacer para mostrar mi completo amor por Dios era consagrar mi trabajo a Él, solo por Él y para Él”. Fue entonces cuando empezó a documentarse intensamente para escribir una serie de novelas con Jesucristo como protagonista, para perplejidad de sus lectores de novelas de vampiros.

Jesús niño es hijo de Dios… y lo sabe

“El niño judío” apareció en 2005, cubriendo la infancia de Jesús en Egipto, entre la colonia judía de Alejandría, y su retorno a Galilea con sus padres y sus numerosos primos y tíos. En la novela, el Jesús niño es consciente de ser hijo de Dios, con quien tiene un trato íntimo y cercano, primero como niño, luego como joven. También aparece el demonio intentando tentarle. Es una novela a la vez ágil, bien documentada y ortodoxa, y muy original al estar escrita en primera persona: es decir, el narrador es el joven Jesús.

Jesús joven y la novia que le ronda

En la segunda novela, “Camino a Caná”, de 2008, Jesús ya es un joven en Nazaret que a veces trabaja en Séforis, intentando averiguar qué pretende su Padre del Cielo y entender la maldad de los hombres. Una chica se enamora de él y parece que debiera casarse pero por alguna razón no parece que eso sea la voluntad de Dios. También aparece María Magdalena, de la que expulsa siete demonios. Jesús se muestra comprensivo con un hombre atormentado por tendencias homosexuales.

La escritora se enfada con la Iglesia

En julio de 2010, Anne Rice se enfadó con la Iglesia Católica y abandonó la “religión organizada”. Aunque su teología era ortodoxa en temas teológicos (no le veía ningún problema a los milagros, lo sobrenatural, la fiabilidad de los Evangelios, la virginidad de María, los dogmas, etc… y criticaba a los exégetas liberales), en cambio no acepta la doctrina católica sobre el aborto (que más o menos justifica, o en cualquier caso no quiere penalizar) y especialmente sobre las práctica homosexuales… sobre todo, debido a que su hijo, al que idolatra quizá de forma exagerada (hace muchos años Rice perdió una hija), es un periodista gay militante en el diario gay “Advocate”. Fue en Advocate donde anunció su distanciamiento de la Iglesia Católica, adoptando un cristianismo sin Iglesia.

En sus palabras de julio: “Hoy dejo de ser cristiana. Estoy fuera. Sigo comprometida con Cristo, como siempre, pero no sigo siendo ‘cristiana‘ o siendo parte de la Cristiandad. Es simplemente imposible para mí pertenecer a este grupo pendenciero, hostil, discutidor y merecidamente infame. Por diez años lo inCyrus Nowrasteh, que dirigió la película “La Verdad de Soraya M”, sobre la lapidación a una mujer en un país islámico, protagonizada por Jim Caviezel (Jesucristo en “La Pasión” de Mel Gibson) será el director de una película que adapte la primera novela de la serie sobre Jesucristo que está escribiendo Anne Rice, famosa por sus novelas de la saga de Lestat el Vampiro.

La misma Anne Rice fue quien se lo propuso al cineasta después de ver “La Verdad de Soraya M”, según adelanta Variety.com.

Anne Rice ya fue la guionista de “Entrevista con el Vampiro”, película dirigida en 1994 por Neil Jordan basada en sus novelas de Lestat, protagonizada por Tom Cruise, Brad Pitt, Antonio Banderas y una Kirsten Dunst aún niña. Menos éxito tuvo la película Reina de los Condenados, de 2002, que adaptaba otras dos novelas de la serie.

“Potencial para ser un clásico”

La película, centrada en la infancia de Jesucristo (a partir de la novela “El niño judío”, de Rice) estará financiada por la productora 1492 Pictures, propiedad de Chris Columbus, y también con dinero de CJ Entertainment.

“Esta película tiene potencial para ser un clásico del cine, una película que toque a todas las edades, en todo el mundo, y estoy orgulloso de formar parte de esta increíble producción”, afirma Columbus.

Atea y escritora de novelas eróticas y de terror

Anne Rice dejó la fe católica cuando tenía 18 años, abrazó un ateísmo militante y se hizo famosa con sus novelas de vampiros, además de una serie de novelas eróticas.

Contestataria y antisistema, volvió a la fe católica en 1998, poco antes de la muerte de su marido.

En 2002, ya viuda, estando en oración en la iglesia “me di cuenta de que la mayor cosa que podía hacer para mostrar mi completo amor por Dios era consagrar mi trabajo a Él, solo por Él y para Él”. Fue entonces cuando empezó a documentarse intensamente para escribir una serie de novelas con Jesucristo como protagonista, para perplejidad de sus lectores de novelas de vampiros.

Jesús niño es hijo de Dios… y lo sabe

“El niño judío” apareció en 2005, cubriendo la infancia de Jesús en Egipto, entre la colonia judía de Alejandría, y su retorno a Galilea con sus padres y sus numerosos primos y tíos. En la novela, el Jesús niño es consciente de ser hijo de Dios, con quien tiene un trato íntimo y cercano, primero como niño, luego como joven. También aparece el demonio intentando tentarle. Es una novela a la vez ágil, bien documentada y ortodoxa, y muy original al estar escrita en primera persona: es decir, el narrador es el joven Jesús.

Jesús joven y la novia que le ronda

En la segunda novela, “Camino a Caná”, de 2008, Jesús ya es un joven en Nazaret que a veces trabaja en Séforis, intentando averiguar qué pretende su Padre del Cielo y entender la maldad de los hombres. Una chica se enamora de él y parece que debiera casarse pero por alguna razón no parece que eso sea la voluntad de Dios. También aparece María Magdalena, de la que expulsa siete demonios. Jesús se muestra comprensivo con un hombre atormentado por tendencias homosexuales.

La escritora se enfada con la Iglesia

En julio de 2010, Anne Rice se enfadó con la Iglesia Católica y abandonó la “religión organizada”. Aunque su teología era ortodoxa en temas teológicos (no le veía ningún problema a los milagros, lo sobrenatural, la fiabilidad de los Evangelios, la virginidad de María, los dogmas, etc… y criticaba a los exégetas liberales), en cambio no acepta la doctrina católica sobre el aborto (que más o menos justifica, o en cualquier caso no quiere penalizar) y especialmente sobre las práctica homosexuales… sobre todo, debido a que su hijo, al que idolatra quizá de forma exagerada (hace muchos años Rice perdió una hija), es un periodista gay militante en el diario gay “Advocate”. Fue en Advocate donde anunció su distanciamiento de la Iglesia Católica, adoptando un cristianismo sin Iglesia.

En sus palabras de julio: “Hoy dejo de ser cristiana. Estoy fuera. Sigo comprometida con Cristo, como siempre, pero no sigo siendo ‘cristiana‘ o siendo parte de la Cristiandad. Es simplemente imposible para mí pertenecer a este grupo pendenciero, hostil, discutidor y merecidamente infame. Por diez años lo intenté. Fallé. Estoy fuera. Mi conciencia no me permite seguir”. (… ) En el nombre de Cristo, me niego a ser anti-feminista. Me niego a ser anti-control de la natalidad. Me niego a ser anti-demócrata [se refiere al partido norteamericano que ella apoya]. Me niego a ser anti-humanismo secular. Me niego a ser anti-ciencia. Me niego a ser anti-vida. En el nombre de Cristo, dejo el cristianismo y el ser cristiano. Amén”.

Unas semanas después, el 7 de agosto, en “Los Angeles Times”, le preguntaban cómo pensaba seguir a Cristo sin Iglesia. “Creo que el ritual básico es simplemente la oración. Es hablar con Dios, poner las cosas en manos de Dios, confiar en que vives en el mundo de Dios y rezar pidiendo Su guía. Y ser completamente fiel a los principios centrales de las enseñanzas de Jesús”, respondió Rice.

Rice dice que piensa seguir su saga de novelas sobre Cristo, pero lo cierto es que la redacción de la tercera novela ha quedado aparcada por el momento.

Agradecida a renombrados teólogos

Pese a su “independencia” de toda iglesia, las dos novelas son básicamente ortodoxas, con milagros, presencia personal del demonio, concepción virginal de Cristo, multiplicación milagrosa del vino en Caná, etc… Están bien enmarcadas en lo que hoy sabemos sobre la Palestina del siglo I. Ella agradece como teólogos que le han inspirado la obra del fundador de los Franciscanos de la Renovación, Benedict Groeschel, C.F.R, el dominico J. Augustine Di Noia, el teólogo jesuita Karl Rahner y el historiador Jeffrey Burton Russell,, especialmente por su libro sobre el demonio y el mal en el cristianismo primitivo.tenté. Fallé. Estoy fuera. Mi conciencia no me permite seguir”. (… ) En el nombre de Cristo, me niego a ser anti-feminista. Me niego a ser anti-control de la natalidad. Me niego a ser anti-demócrata [se refiere al partido norteamericano que ella apoya]. Me niego a ser anti-humanismo secular. Me niego a ser anti-ciencia. Me niego a ser anti-vida. En el nombre de Cristo, dejo el cristianismo y el ser cristiano. Amén”.

Unas semanas después, el 7 de agosto, en “Los Angeles Times”, le preguntaban cómo pensaba seguir a Cristo sin Iglesia. “Creo que el ritual básico es simplemente la oración. Es hablar con Dios, poner las cosas en manos de Dios, confiar en que vives en el mundo de Dios y rezar pidiendo Su guía. Y ser completamente fiel a los principios centrales de las enseñanzas de Jesús”, respondió Rice.

Rice dice que piensa seguir su saga de novelas sobre Cristo, pero lo cierto es que la redacción de la tercera novela ha quedado aparcada por el momento.

Agradecida a renombrados teólogos

Pese a su “independencia” de toda iglesia, las dos novelas son básicamente ortodoxas, con milagros, presencia personal del demonio, concepción virginal de Cristo, multiplicación milagrosa del vino en Caná, etc… Están bien enmarcadas en lo que hoy sabemos sobre la Palestina del siglo I. Ella agradece como teólogos que le han inspirado la obra del fundador de los Franciscanos de la Renovación, Benedict Groeschel, C.F.R, el dominico J. Augustine Di Noia, el teólogo jesuita Karl Rahner y el historiador Jeffrey Burton Russell,, especialmente por su libro sobre el demonio y el mal en el cristianismo primitivo.

Fernando Aramburu – Premio Tusquets de novela

3 dic

José Vicente Pascual González – Blogs

La Estrella Digital – 3/12/2011

El escritor Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959) se alzó el pasado martes con la séptima edición del Premio Tusquets de Novela gracias a su última obra, Años lentos, enmarcada en el País Vasco de los años sesenta. El texto capta la mirada de un niño que observa cómo su entorno más cercano se radicaliza por el nacimiento de la organización terrorista ETA.

El literato recibió el premio (dotado con veinte mil euros) durante la clebración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México). “Se ha valorado la brillante reflexión sobre cómo la vida se destila en una novela, la mediación y el trasvase entre recuerdo sentimental y memoria colectiva, en una escritura diáfana que, sin embargo, deja ver un fondo turbio de culpa en el marco de la historia reciente del País Vasco”, elogió el jurado, formado por Almudena Grandes,  Rafael Reig y Juan Gabriel Vásquez.

Aramburu, que ya había conquistado galardones como el Dulce Chacón (2007) o el de la Real Academia Española (2008), ha centrado Años lentos en la infancia y candidez de un niño de ocho años. Como una suerte de Oliver Twist, el pequeño se traslada a casa de sus tíos en San Sebastián para observar que, en un barrio donde nunca pasa nada, jóvenes ideologizados comienzan a practicar actos violentos que marcarán la historia reciente de la región.

Fernando Aramburu es licenciado en Filologia Hispánica y ha dedicado su tiempo a la narrativa, el ensayo y la poesia. Residente en Alemania desde hace más de veinticinco años, el autor ha creado la mayor parte de su obra en ese país, donde también ha impartido clases de castellano a descenciendentes de españoles. Desde 2009 se dedica íntegramente a la escritura.

En su bibliografía destacan relatos cortos como El artista y su cadáver y novelas comoEl tromepetista del Utopia, llevada al cine con el titulo Bajo las estrellas, un filme que proporcionó a Alberto Sanjuán el Premio Goya al Mejor Actor en 2008.

Nicanor Parra, orgullo para la literatura, a decir de Antonio Skármeta

2 dic

MILENIO.com

2/1272011

José Vicente Pascual González – Blogs

CULTURA • 1 DICIEMBRE 2011 – 9:09PM — JESÚS ALEJO

A 25 años de que ganara el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe, Juan Rulfo, es recordado en la FIL de Guadalajara.

 Guadalajara  • El primer ganador del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe, Juan Rulfo, cuando así se llamaba, fue el poeta chileno Nicanor Parra: en la celebración de los 25 años de existencia del encuentro editorial, se vuelve a hacer presente en los pasillos.

Uno de los que más orgulloso se sentía con la noticia fue el narrador Antonio Skármeta, quien durante toda su mañana en la FIL Guadalajara se la pasó hablando sobre quien, dijo, es un orgullo para la literatura.

“Nicanor Parra le dio un lenguaje a nuestra tribu, es el portavoz de un Chile original, rebelde, socarrón, irónico, antimitificante, bailarín en la cuerda floja: una explosión de ingenio, buen humor, de sagaces formulaciones filosóficas, de una sana anarquía. Un joven bullante, entretenido, un innovador en el lenguaje.”

Desde la perspectiva de Vicente Quirarte, el poeta chileno es un hombre que siempre ha estado en la marginalidad, buscando la oposición al lenguaje, pero precisamente por respeto al lenguaje.

“Su poesía liberó mucho la tradición poética en español, porque al enfrentarse al canon desde el provocativo nombre de antipoemas, ya manifestaba una lucha contra la academia, lo cual no significa que su poesía no respete el lenguaje, al contrario: la finalidad de la poesía es transformarse y revolverse como el mar, y eso hace él con su poesía.”

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